miércoles, 6 de octubre de 2010

Caso:14-INTOXICACIÓN POR LITIO

INTOXICACIÓN POR LITIO

ANTECEDENTES PERSONALES:

No RAM conocidas. HTA en tratamiento con Hidroclorotiazida y Captopril. TBP
en tratamiento con Plenur (1-1-1) y Risperdal 3 mg (0-0-1).

ENFERMEDAD ACTUAL:

Mujer de 62 años remitida a Urgencias desde su Centro de Salud Mental por
probable impregnación neuroléptica. La paciente presentaba disartria y
temblores generalizados desde hacía unas dos semanas. El cuadro clínico
coincidía en el tiempo con un aumento de la dosis de Plenur y Risperdal,
junto con una disminución de la ingesta de sal debido a su HTA. En Urgencias
se optó por suspender medicación, administrar 1 ampolla IM de Akineton y
solicitar analítica completa con litemia.

EXPLORACIÓN FÍSICA:

REG, estable hemodinámicamente. Tª 37º, TA: 140/80. FC: 86 lpm. ACP sin
alteraciones. Abdomen y EEII sin signos patológicos. La exploración
neurológica resultaba difícil de realizar. Se encontraba consciente y
orientada, disártrica, con temblor de intención en hemicuerpo derecho y
mioclonias en MSI.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS:

Hemograma: Hb 13, Hct 39,2%. Leucos 14,4 ( 89,6N, 3L, 6,7M), Plq 332000.
Bqca: Glu 124, Ur 86, Cr 2.01, CK 373, GOT 38, GPT 73, PCR 1.2, Ca 10.4, pH
7.33.
Coagulación normal. ECG: RS a 75 lpm.
Orina d 1009, pH 7, Leucos 500, Nitritos +, resto normal
Litemia: 3,95 mmol/l


EVOLUCIÓN CLÍNICA:

Dado el resultado de la litemia (3,95) y la Insuficiencia Renal, se consultó
el caso con el Servicio de Nefrología, que decidió efectuar Hemodiálisis. A
los dos días de su ingreso, la litemia se encontraba ya en niveles
aceptables (1,20 mmol/l). Al mismo tiempo, fue disminuyendo el temblor hasta
desaparecer por completo, al igual que la disartria, pudiendo comunicarnos
entonces perfectamente con la paciente. Aprovechamos la ocasión para que nos
cuente su historia psiquiátrica;
Refiere que su enfermedad comenzó a los 23 años, justo tras el parto de la
única hija que tuvo. Desde entonces, siempre ha estado en tratamiento para
la depresión, habiendo requerido en tres ocasiones ingreso en Hospital
Psiquiátrico. Los ingresos fueron "porque se volvía loca y le daba por
caminar sin rumbo". En la última ocasión, llegó a desplazarse de un pueblo a
otro, llegando a recorrer unos 18 kms. La paciente, mientras relata sus
crisis, presenta labilidad emocional y llanto fácil.
Al preguntarle cómo se encuentra en la actualidad, nos comenta que bien, ya
que es consciente de la alteración y gravedad que presentaba los días
previos a su ingreso, llegando incluso a temer un nuevo internamiento en
Hospital Psiquiátrico.
La paciente es la encargada de administrarse la medicación pautada por su
psiquiatra, aunque no sabe precisar qué dosis ha de tomar de cada
medicamento. Esto nos hace pensar que uno de los motivos que desencadenó la
intoxicación fuese el error de dosificación.
Durante el ingreso en planta, intentamos en repetidas ocasiones contactar
con los familiares, con el objeto de ampliar información. Únicamente
conseguimos hablar con el marido, que no aporta ningún dato clarificador,
entre otras cosas por su bajo nivel cultural. Es imposible interrogar a su
hija, que a pesar de nuestra insistencia se muestra esquiva y totalmente
despreocupada.

RECOMENDACIONES Y TRATAMIENTO:


Ante la duda de que realmente la paciente padezca un TBP y debido a la
intoxicación sufrida, decidimos darle el alta domiciliaria sin tratamiento
psiquiátrico alguno. Remitimos a la paciente a su psiquiatra habitual, que
valorará reiniciar tratamiento según evolución de la paciente.




M.Gracia Parro Muñoz
M. Pilar Ciézar García
Salvador Porras Obeso

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